Nosotros

Manual para crear un innovador

Por Catherine Lanseros |

Entrevista a Jorge Gavidia |

Cuando era niño, allá por los 70’, asistió a su padre en la invención de un sistema para que los fluorescentes operaran con baterías, y que fue usado durante años por las decenas de kioskos que entonces alegraban las noches de la Costa Verde. Ya de grande ha sido testigo de cómo su hermano, que nunca acabó la universidad, logró levantar una compañía que fabrica su propia marca de teléfonos celulares. Y claro, el mismo Jorge, biólogo por la Universidad Nacional Mayor de San Marcos, ha desarrollado notables innovaciones como el Agrum Soft, que conoceremos en esta edición de CULTO.

¿Podríamos decir, entonces, que la innovación corre por las venas de la familia Gaviria? ¿Es acaso cuestión de sangre? En esta entrevista desenredamos la respuesta.

¿Los innovadores nacen o se hacen?

La innovación es el resultado de un pensamiento divergente, el innovador no decide serlo, nace, es la naturaleza del hombre divergente que piensa distinto en el aula, que tiene otras prioridades. Sin embargo la innovación debe ser estimulada desde la formación de los niños, dejándolos crear con libertad. Yo tuve ese estímulo desde chico estudié en un colegio experimental, donde nos agrupaban a los alumnos según nuestro signo zodiacal, que asociaban a la forma de pensar y ver el mundo. Y el segundo factor es que pasé mi infancia en el taller de electrónica de mi padre, adonde iba todas las tardes a armar y desarmar aparatos.

Los países líderes en innovación son también líderes en educación. ¿Qué esperar en un país como el nuestro, donde las universidades no figuran ni siquiera entre las mejores 500…?

¿…estaríamos condenados a no innovar? ¡No! Porque la educación es formativa, te da
conocimientos y herramientas, pero la libertad de crear la tiene un niño de Finlandia como un niño de Puno, incluso con problemas nutricionales. Una cosa es el aprendizaje y otra la divergencia en la forma de pensar. Inclusive, a veces cuanto menos has leído, más creativo eres. Algunos escritores notables confiesan haber leído poco, pero su propia vida, lo que han vivido, los ha llevado a escribir…

Uno de los problemas más graves con la educación acá es que los niños son evaluados por el conocimiento que tienen y no por lo creativos que son. Ahora están haciendo cambios en la educación, cada vez la evaluación es menos conceptual. De hecho, años después de dejar el colegio o la universidad, muchos vemos que los primeros de la clase no terminan siendo, necesariamente, los más exitosos. Es que antes, el “estudiante bueno” era quien aprendía todo de memoria, pero eso ya no se valora porque no se necesita; entre estos dos teléfonos sumó más de dos Gigas de memoria. En Perú
tendemos a adoptar políticas sobre innovación copiadas de países que tienen una realidad distinta, por eso no funcionan bien. Si liberamos el pensamiento de los jóvenes nos irá mucho mejor. Al no estar sujetos al sistema, los jóvenes pueden preguntarse casi todo, por eso son quienes dominan el diseño y la creatividad, y los viejos la factibilidad.

El peruano es muy creativo, ¿también es innovador?

Creatividad es algo que puede ser inusual, único, pero no necesariamente utilitario y que genere ingresos; es decir, que genere un cambio económico importante. Mientras que la innovación es algo que entra al mercado, que compite con otros productos.

Entonces el peruano es creativo, más que innovador.

A la creatividad le faltaría el componente de la competitividad. Yo puedo tener una idea muy creativa pero no necesariamente innovadora. Pero si por ahí aparece una herramienta nueva de la tecnología, esa idea creativa se convierte en innovadora, porque se hace suficientemente competitiva como para entrar al mercado.

¿Y el reto se vuelve más complejo cuando hablamos de innovación sostenible?

Ya le pusiste una variable más, que ahora se exige. Cuando era niño hice un trabajo sobre el plástico, y entonces todo lo que se decía del plástico era maravilloso pues reemplazó otros materiales y se podía emplear para un sinfín de piezas… Pero ahora vemos los problemas de contaminación de los océanos que ha traído, además que cambia lo sabores ¡Queremos volver al vidrio! Y el otro tema es la inocuidad para el hombre; muchas cosas que en su momento fueron innovaciones, después resultaron nocivos. Todavía se piensa que las frecuencias de los teléfonos celulares pueden dañar la salud, y si se demuestra algún día, seguro los prohibirán. Pero en su momento fueron una innovación. Ahora, el enfoque de sostenibilidad busca que la innovación prevea eso.

¿En Perú se estimula debidamente la innovación? ¿Crees que como país llevamos a cabo
las acciones necesarias?

El estímulo es más importante que la inversión de dinero. Creo que acá se está generando una tendencia a vivir de los fondos de innovación, y quienes lo hacen no son innovadores porque viven del fondo; al innovador lo apalancas una vez y de ahí despega, vuela. Pero acá vemos que algunos “innovadores” viven de ganar fondos concursables ¡y mientras más proyectos ganan, más les creen! Eso puede pasar en la ciencia, pero no en la innovación. Creo que el gobierno confunde un poco las cosas porque las condiciones no se dan solo con dinero, el dinero es el complemento.
El gran estímulo son las condiciones endógenas del recurso humano… Por ejemplo, la libertad. Además, las bases para los proyectos de innovación demandan meritocracia, grados académicos… Hemos creído que con la ley 30220 de Educación habría un cambio radical, pero tiene el tremendo error de valorar más el doctorado, la maestría, los grados, los títulos y los diplomas, que la experiencia propia del pensamiento libre. Al pensamiento libre no le interesan títulos, ¡el innovador es casi un hippie!

¿Ocurre siempre que una buena idea encuentre una billetera que la ayude a realizarse?

No siempre, porque el espectro de empresarios que logran identificar la rentabilidad de un negocio innovador es pequeño. Hay que tener una cierta educación para identificar una posible innovación.. Y si el empresario fue formado en una educación rígida, no la ven. Para la mayoría, sostenibilidad es rentabilidad. Lo social y ambiental les parece bonito pero su interés es la plata; para ellos la responsabilidad social es solo hacer un proyecto, conseguir el ISO 28000 en Responsabilidad Social ¡y listo! Tengo un certificado y ya, un saludo a la bandera.

Por eso muchos megaproyectos con todas las certificaciones posibles terminan por frustrarse…

Claro, ahí el papel no vale nada, son sensaciones humanas. Si se aparecen con su certificación ambiental les dicen “olvídate, mira cómo han muertos mis peces, no te creo nada”.

¿Cómo hacer para que un innovador encuentre un empresario que financie su
proyecto?

Los científicos no solemos tener ese poder de persuasión. Por eso se habla de la
triada: el inventor y el inversionista conectados generalmente por un tercero, alguien que de alguna manera haya estado cerca de ambos lados, una especie de “traductor”. Hay que generar puntos de encuentro entre innovadores e inversionistas, ruedas de negocios etc. En Perú no hay eso.

CROWDFUNDING: Cuando la unión y la tecnología hacen la fuerza.

Por Giancarlo Díaz Pardo

Han pasado los años, pero aún recuerdo esas iniciativas sociales que me cautivaron de pequeño, en especial porque quise pertenecer a alguna o sumar mi talento. Hoy me pongo a pensar y caigo en cuenta que por más beneficiosas que pudieran haber sido para la sociedad, jamás las vi en medios masivos o, por lo menos, fueron raras las veces en que sí, así que casi nunca recibieron el reconocimiento que realmente merecían. En ese entonces eran iniciativas desconocidas para el grueso de la población, y en algunos casos, incluso para las propias comunidades a las que ayudaban. ¿Se imaginan lo difícil que habrá sido conseguir empresas o personas dispuestas a colaborar con un emprendimiento social del que nadie había escuchado o del que jamás se escucharía?

Hoy las cosas han cambiado, para las grandes empresas cada vez es más atractivo emprender o apoyar proyectos sociales que beneficien a la comunidad. Cada vez vemos con más frecuencia estas iniciativas y a quienes las impulsan, en los medios de comunicación e incluso hay más eventos dedicados a reconocer y premiar a quienes logren un impacto relevante en su comunidad.

¿Pero cómo poner en marcha un emprendimiento positivo, si no cuentas con el dinero necesario para hacerlo? ¿Cómo materializar esa idea? Lógicamente, lo primero es contar con los elementos necesarios para demostrar que tu proyecto tendrá un impacto positivo y relevante, de lo contrario, ninguna empresa o persona destinará dinero para promoverlo, no encontrarás ningún “mecenas”.

Hecho esto, estás listo para aventurarte en el Crowdfunding o “financiamiento de masas”, también llamado “micromecenazgo”, pues además de las aplicaciones que nos hacen más fácil la vida, la era digital nos ha traído plataformas que ayudan a ayudar.

Estas plataformas nos permiten publicar y difundir los planes que tenemos, de manera que cientos, miles o hasta millones de usuarios en el planeta podrán enterarse y colaborar con la causa haciendo aportaciones de dinero a cambio de algún tipo de recompensa o quizás, sin esperar nada a cambio.

En estos espacios, las propuestas más populares que encontramos tienen que ver con ideas de negocio, casos clínicos delicados u otros de carácter solidario, pero también músicos y demás artistas intentando materializar sus proyectos, o cualquier cosa que puedas imaginar y que necesite ser financiada, dándonos la oportunidad de contribuir a que cualquiera de estas propuestas se haga realidad. Si el proyecto que decides presentar es realmente poderoso, no dudes que la ayuda llegará. Si no tuviste la suerte de ser acogido por el Estado o la empresa privada, pero tienes fe en lo que te has propuesto, las plataformas de crowdfunding son el espacio que necesitas.

Respecto a las “recompensas” para las personas que se suman a la causa, estas pueden ser de diversa índole, desde saludos o reconocimientos en espacios digitales (colocar el nombre del donante en una lista especial visible en tu sitio web) hasta gozar de las experiencias, productos o servicios que estarán relacionadas con tu emprendimiento.

Si te interesó el artículo y deseas exponer tu emprendimiento social (o por qué no, cualquier otro) no dejes de visitar los siguientes sitios:

• Kickstarter • Indiegogo • Ulele

• Verkami

• Lánzanos

• totSuma

• Crowdthinking • Goteo

No olvides leer detalladamente los términos y condiciones de cada plataforma para conocer sus ventajas y desventajas.

CROWDFUNDING

Internet nos permite ahora comunicarnos en grupo, a través de las Redes Sociales, foros o salones de chat en tiempo real, integrando además a los medios tradicionales, como prensa, radio y televisión. Es en este contexto que nace el CROWDFUNDING o financiamiento colectivo, una alternativa para conseguir los recursos que se necesitan para financiar un emprendimiento o actividad.

Ejecutivos peruanos: ¡JALADOS en habilidades digitales!

En el año 2025 -dentro de apenas 6 años-, todo será “inteligente” en el mundo. Es decir, todas las cosas podrán estar conectadas. Habrán 40 billones de dispositivos smart personales y más de 100 billones de conexiones, creando una economía digital de 23 trillones de dólares. Estas predicciones plasmadas en el informe “La Visión Global de la Industria (GIV) 2025”, elaborado por la marca global Huawei, no dejan duda que el único camino al desarrollo es la digitalización. Sin embargo, no todos lo tienen claro. Al menos no en nuestro país. Eso parecen indicar los resultados del “Primer Informe de las Habilidades Directivas para la Transformación Digital en el Perú” recientemente presentado por la escuela de negocios Centrum y EADA Business School de Barcelona. Los ejecutivos peruanos parecen estar, literalmente, en la época de la carreta.

¿Cuál es el nivel de madurez digital de los directivos de empresas en Perú? ¿Qué tan preparados están para enfrentar la transformación digital? Con el ánimo de responder estas trascendentales preguntas, Centrum y Eada realizaron una encuesta online a 480 ejecutivos, que abarco seis preguntas generales sobre estrategia, política digital y uso en la empresa, y 40 sobre conocimiento y aplicación. A continuación los resultados más destacados (y preocupantes).

¿Dónde está el piloto?

Para empezar, sorprende que a la pregunta sobre quién lidera la estrategia digital en su empresa, sólo el 35% haya contestado que la dirección general, seguido por un 28%, que dijo marketing y ventas, 22% Tecnologías de la Información (TI), 6% RRHH, y 6% I+D. Según las conclusiones del propio informe, lo adecuado sería que la responsabilidad de la transformación digital fuera asumida por la dirección general, y no dejarlo en manos de marketing, que solo está enfocado en la experiencia del cliente, o TI, que ve “lo estrictamente tecnológico”. (ver cuadro 1)

A esto se suma que solo el 50% de las empresas dijeron haber “definido pautas de trabajo en entornos digitales”. Y, ¡horror!, que sólo el 53% “afirma disponer de una estrategia de atención omnicanal con sus clientes y proveedores”. Un porcentaje increíblemente bajo, considerando que al menos el 68% de los peruanos ya está conectado a Internet y las redes sociales.

Sin embargo, cuando se les pregunta qué percepción tienen sobre su propia madurez digital, los ejecutivos se adjudicaron un valoración de 6,8; muy por encima del valor promedio de 5,5 que les otorgó el propio estudio. Es decir, ni siquiera hay conciencia de la situación en la que están.

El nivel de madurez

De acuerdo al análisis de resultados que arrojó el estudio, “el nivel de madurez de los directivos en Perú en habilidades digitales se sitúa en el 5,5 sobre 10”. Es decir, jalados. El cuadro 2 muestra el nivel de madurez según familia de habilidades, sólo alcanzan los 6 puntos en“Liderazgo y Comunicación” y “Productividad y Seguridad”. Nótese lo bajo que están en “Creatividad e Innovación” (ver cuadro 2). El informe explica que “Sin duda, es la asignatura pendiente: creatividad e innovación de las organizaciones, sus productos, servicios y modelos de negocio.

Si bien disponen de conocimiento sobre como “automatizar” procesos estructurados, hay una carencia en cómo agilizar los procesos “no estructurados”. “Cloud Computing” está más interiorizado en el pensamiento de los directivos, pero no saben cómo aplicar las tendencias tecnológicas relacionadas con la “Inteligencia artificial”, la “Realidad Virtual y Aumentada”, la “Robótica” y el “Internet de las Cosas (IoT)”. Blockchain es el gran desconocido para el colectivo directivo.”

En cuanto al uso de las habilidades digitales, el informe señala que los directivos de las empresas peruanas solo han integrado en su día a día las “habilidades más operativas y ligadas al uso individual” (cuadro 3) .

Es decir, usan las tecnologías digitales para poder trabajar desde cualquier lugar, acceder a sus correos, manejar los recursos de manera sincronizada (correo, agenda, documentos…), comunicarse con sus colaboradores y contactos a través de canales propios de internet, redes, cursos o canales corporativos online.

El estudio precisa que “el gran reto está en el desarrollo de las habilidades tácticas y estratégicas relacionadas con el ámbito organizacional y el entorno de las compañías”. Y entre esas habilidades sin aplicación aún, señalan: Utilizar las nuevas tecnologías (Blockchain, IoT, RV/RA, BigData, Robótica); seguir y emplear indicadores de reputación digital de la empresa, agilizar procesos y actividades “no estructuradas” en la organización para mejorar la comunicación, colaboración y eficiencia; organizar el trabajo propio y del equipo con las herramientas y aplicaciones digitales; y aplicar normas de comportamiento y protocolo (saber estar) digital en el uso de las herramientas digitales, entre otras.

Se va la ola

En suma, los retos por delante son enormes. No estamos usando las tecnologías digitales para ser más eficientes, no hemos aprendido a trabajar en red, y tampoco entendemos el valor que las nuevas herramientas digitales pueden aportar a la organización.

Según el estudio, que la madurez digital de los ejecutivos de las empresas en Perú haya alcanzado apenas un 5,5 sobre 10, significa que aún estamos en fase de exploración… Pero en opinión de esta revista, podría significar mucho más que eso. Significaría que la ola digital nos está pasando por encima y que si no hacemos algo al respecto, la oportunidad de convertirnos en un país desarrollado se nos terminará yendo como arena entre los dedos.

¡Qué tal caña!

Janko -bambú, en ashánika- es la marca de eco bicicletas hechas con caña de bambú, que esperamos pronto invadan todas las ciclovías de Lima.

¿No puedes pagar por la bicicleta de tus sueños? ¡Pues háztela tú mismo! Y quizás hasta te quede mejor que la que querías comprar, como le pasó a Víctor Barraza, un joven arquitecto que con ingenio y estudio logró poner sobre ruedas varios trozos de bambú: un emprendimiento revolucionario, innovador y ecológico, como en las grandes ligas.

“La idea surgió mientras hacía mi tesis de grado en arquitectura, quería una bicicleta de ruta, hecha con fibra de carbono, pero era súper cara, ¡no estaba dispuesto a pagar más de 5 mil soles!”, recuerda. Víctor conocía las interesantes propiedades del bambú por los cursos de construcción con materiales alternativos que llevó en la carrera de arquitectura, pero para estar seguro, inició una investigación profunda en el Centro del Bambú del Perú. Constató que la caña de bambú contaba con las propiedades físico mecánicas adecuadas, pues se comportaba de manera similar al carbono, entonces pasó a trabajar en la geometría de la bicicleta, tentó modelos e hizo varias pruebas, hasta que quedó contento con la tercera.

¿El bambú tiene la fortaleza del aluminio o el hierro?, le preguntamos, y de inmediato coloca una vara de bambú sobre dos bloques de madera, se para encima de la barra y comienza a balancearse (ver foto). “Siempre me preguntan lo mismo, pero mira, si hago esto con un tubo de fierro o aluminio, se va a doblar, pero el bambú no. Lo simpático del bambú es que no tiene un coeficiente de corte inmediato sino de flexibilidad y eso se refleja en el cuadro cuando estás manejando; si pasas por un hueco el cuadro lo absorbe, funciona como una amortiguación”, explica Víctor.

Las uniones de los bambúes están hechas con fibras vegetales de cactus y resinas epóxicas, para que el producto final tenga la menor huella de carbono posible. De hecho, Víctor y su equipo están haciendo investigaciones para cambiar algunos materiales, con el fin que la bicicleta sea huella cero, aunque actualmente, así como está, ya es bastante ecológica. De hecho, reconociendo el carácter ecológico y social del proyecto, el programa Innóvate Perú lo viene cofinanciando y apoyando técnicamente, tras ser seleccionado en el programa Reto Bio, en la categoría de emprendimientos innovadores.

El lado “eco”

Las ventajas ambientales se inician con el proceso de crecimiento de la planta de bambú, que coge el CO2 de la atmósfera, separa el carbono y a partir de ahí genera su celulosa, con lo cual está capturando carbono de la atmósfera y fijándolo en la caña. Otra importante contribución a la reducción de la huella de carbono es que al reemplazar el metal por bambú, no solo se evita el uso del mineral, sino también su procesamiento: por cada kilo de metal fundido, se emiten dos kilos de CO2 a la atmósfera. Y si a estos dos aspectos se le suma que el uso de la bicicleta puede significar el menor uso de un vehículo motorizado, vemos que la contribución de la eco bici al cuidado del medio ambiente, es muy significativa.

La cadena productiva

A los beneficios ambientales de la eco bici, se une su significativo impacto social pues al tratarse de un material que crece en la naturaleza, el agricultor que la provee entra a formar parte de una cadena productiva sostenible, que le facilita un desarrollo socio económico inclusivo.

Eso sí, Víctor advierte que para formar una real cadena de bienestar, es imprescindible usar bambú local, cultivado en el país. En construcción, por ejemplo, suelen importar el bambú de la especie guadua o gustifolia desde Ecuador, lo que excluye a los agricultores locales de la cadena de valor, además de la traza de contaminación que deja el transporte terrestre del producto desde otro país.

Caso diferente es el del bambú que se emplea para la fabricación de las bicis Janko, que es cultivado en Oxapampa, en la selva central peruana, con agricultores que trabajan bajo la permanente orientación y supervisión del ingeniero forestal de la empresa. Comparten con ellos información sobre cómo debe ser el tratamiento del bosque durante el cultivo de la caña y también sobre el tratamiento de la tierra, poscosecha.

La noble caña

Aunque el bambú es un material altamente resistente, hay quienes dudan de este atributo por haber vivido o conocido de malas experiencias, pero probablemente esto haya ocurrido por una desacertada elección de las cañas. A veces se emplean bambúes cosechados en etapas tempranas, lo que no permite que la caña alcance el grosor óptimo. También existen quienes temen que, al ser construida con un material orgánico, la bici se termine deteriorando por un ataque de plagas, sin embargo Víctor asegura que la especie de bambú que él emplea no sufre de esos contagios, “pero igual la bañamos en sales para asegurarnos, pues el tratamiento garantiza que la caña nunca sufrirá un ataque”, nos explica.

Hecho a mano

Actualmente existen 35 eco bicicletas Janko circulando por las calles de Lima. No ha sido fácil colocarlas porque no son baratas y, como es usual, la gente se fija mucho en el precio antes de decidir una compra, pero la conciencia ecológica de las personas crece cada vez más, así que se van abriendo camino.

Sin embargo el lado verde no es el único lado atractivo de estas bicis. La resistencia y el peso también son atributos importantes que, bien valorados, pueden inclinar la balanza a favor de la eco bici (ver recuadro Metal vs. Caña). Además, la bici Janko la puede hacer uno mismo. Víctor dicta talleres prácticos donde cada quien aprende y arma su propio cuadro (estructura en caña de la bicicleta) del tamaño que quiera, ajustada a la medida del ciclista y según su gusto, pues puede escoger el color que le dará a las uniones e incluso grabar con láser su nombre o lo que quiera en la caña. Y si no le gustan las labores de carpintería, la encarga a su gusto y en se la entregan en cuatro días. Además, también se escoge la calidad y tipo de timón, asiento y llantas, de acuerdo a la necesidad de cada quien. Con accesorios estándar, la eco bici te puede costar, terminada, alrededor de 1,500 soles. Un buen precio, considerando los extraordinarios atributos que esta eco bici ofrece a todo el que tenga el privilegio de subirse a ella.

Metal vs. Caña

Una bici promedio de aluminio pesa alrededor de 4 kgs y cuesta entre 600 y 1,000 soles. Una de fibra de carbono pesa 1.6 kgs pero te cuesta alrededor de 5,000 soles. Mientras que la eco bici de Janko vale alrededor de 1,500 soles y pesa entre 2 y 2.3 kgs, lo que la coloca en un conveniente medio entre las baratas y las caras.

A encender las ideas!

Entrevista a Harry Orsos, fundador de AsíCrea Perú

Harry Orsos es arquitecto y apasionado por varios tipos de creaciones, empezando por los cómics. De hecho, cuando Perú clasificó al Mundial España 82 y el entusiasmo por la selección era enorme, escribió y reclutó a un amigo para dibujar una historieta que contaba la épica lucha del equipo, e interesó a la primera editorial que visitó. Pero el proceso de realización se complicó y demoró tanto que empezaron a imprimir poco antes que Perú quedara eliminado, por lo que el producto no llegó a trascender. Desde entonces Harry tiene claro que la creativa es una de las industrias más rezagadas en el país pese a su gran potencial, porque en nuestro medio no existen empresas con la experiencia necesaria para colocar con éxito en el mercado cómics, videojuegos, juguetes, etc. Así que se ha lanzado en una iniciativa para sacarlas del “coma” en que se encuentran: se llama AsíCrea Perú, una asociación que está empezando a reunir las mentes más creativas del medio, para promover el desarrollo de las Industrias Creativas (IC). “El primer paso es que los productos que tienen gran potencial lleguen a las empresas que podrían invertir en ellos”, nos dice.

Cómo se debería incentivar la creatividad como generador de una industria?

Cuando el sector público trata de determinar su valor, lo que hacen es cuantificar cuánto aportan al PBI, y lo que aportan es tan poquito que no les prestan atención y siguen siendo la cenicienta de la economía. Sin embargo, constantemente descubrimos casos de éxito, por ejemplo, el de un cómic sobre los hermanos Áyar que en nuestro pequeño mercado local con suerte hubiera vendido 1500 ejemplares a 5 soles cada uno, pero que en la ComicCon de Estados Unidos encontró un inversionista que lo transformó en un producto que vendió 1 millón de descargas digitales en todo el mundo, a 5 dólares cada una. Hay una diferencia espectacular entre lo que aportan unas industrias creativas subdesarrolladas y raquíticas al PBI del Perú, frente a lo que pueden aportar si se globalizan, si salen al encuentro del mercado mundial. Esto que muchos vemos, el sector público peruano todavía no lo ve.

¿Qué hacer para que el sector público lo entienda y promueva las industrias creativas?

La internacionalización de nuestra oferta exportable en el rubro de las industrias creativas. Por ejemplo, un amigo quiso poner sus cómics en la Casa Perú que Promperú instaló en Rusia para promocionar los productos peruanos durante el Mundial y le dijeron que no, porque no estaba en la lista de productos que les interesa promocionar. Eso me parece gravísimo, creo que en cada espacio internacional donde el público pueda encontrarse con los productos de las industrias creativas peruanas, Promperú debe hacer el esfuerzo para que esa oferta exportable esté. Hay ferias internacionales donde se oferta y vende propiedad intelectual, pero creo que aquí ni siquiera las tienen mapeadas. El Estado está generando algunos fondos concursables para los creativos, y es un buen comienzo… Pero, por ejemplo, en Colombia, el Presidente Duque ha anunciado que pondrá en el centro de las políticas de desarrollo y crecimiento económico de su país a las IC.

¿Estamos muy rezagados respecto a otros países de América Latina?

Rezagadísimos. En otros países hay gente dispuesta a usar el patrimonio cultural peruano y ponerlo en valor, mientras nosotros no lo hacemos. Como decía Jack Ma, el creador de Alibaba.com, “si tú no me lo vendes, yo te lo vendo”. ¿Conocen la película de Disney “La locura del emperador”? Es sobre un emperador que se llama Cusco, se convierte en llama y le pasan un montón de cosas…¿O la película española “Tadeo Jones” (el albañil que sueña con ser arqueólogo y encuentra el tesoro de los incas)? Cuando recibió el premio Goya a la mejor película animada, sus productores agradecieron al Perú por existir y tener cosas maravillosas… Y así, otros casos. Si googlean, hay 20 videojuegos de temática incaica e incluso novelas escritas por autores que no son peruanos. Las Industrias Creativas basadas en el patrimonio cultural del Perú producen muchísima plata a extranjeros que sí creen que el tema es muy interesante, buscan saber más y pintan historias en ese universo, mientras que los propios peruanos no lo hacemos.

¿Escucharon de Pablito Recharte? Cuentan que fue un niño que vivía cerca a Machu Picchu y quien llevó a Hiram Bingham hasta la imponente ciudadela de piedra, entonces cubierta de maleza. Para ese niño el sitio era hermoso, lo apreciaba, pero no tenía la capacidad de entender que eso le interesaría a la humanidad entera. Mientras que Bingham lo entendió al toque y con eso se hizo mundialmente famoso. Creo que los peruanos seguimos siendo Pablito Recharte, no entendemos la maravilla que nos rodea y no somos nosotros quienes se la venden al mundo, sino que dejamos que otros lo hagan.

¿Crees que no promovemos las IC porque no nos sentimos capaces de destacar en ellas?

Parece que hay una “división internacional del trabajo”, donde unos son jinetes, y otros son caballos o peor, acémilas… Nosotros, creo yo, lo sufrimos desde la colonia, cuando vinieron otros y nos dijeron “no me interesa tu cultura, tu religión, tu astronomía… ni siquiera me interesa cómo cortas las piedras”. Ojalá hubieran venido en plan de antropólogos y preguntado a la gente cómo cortaba las piedras o curaba las enfermedades, pero no lo hicieron, lo único que les interesaba era llevarse las materias primas, el oro y la plata. Y bajo amenaza de matarlos, usaron a las personas como bestias de carga, para saquear este país. Y la economía colonial genera una cultura colonial donde hay dominantes y dominados, donde hay gente que piensa y ordena, y gente que hace lo que le ordenan. Someter a un país para convertirlo en una colonia es como hacerle una lobotomía, pero a nosotros mismos nos toca borrar esa cicatriz.

¿Qué iniciativas pueden tomarse desde el sector privado, para no esperar siempre al Estado?

En muchos países, sobretodo en los más desarrollados, hay agentes a quienes entregas tu propiedad intelectual y ellos se encargan, como un buen productor, de hacerte un coaching para que tu producto sea lo mejor posible y buscar el mercado donde haga un fit. Creo que si entre todos los creadores se pusieran de acuerdo para contratar una de estas empresas, quizás podrían financiarlo y sería una inversión super rentable. También creo que podríamos adoptar buenas prácticas del ecosistema de incubadoras y start ups, juntando a (posibles) inversionistas con los autores de proyectos creativos, ya sea una novela, un comic, un videojuego, una película animada, una marca de ropa, una línea de juguetes, etc.

¿En que ámbito de las Industrias Creativas podríamos destacar más, en qué enfocarnos?

La gastronomía es la IC que ha tenido más éxito. ¿Cuál debería ser la siguiente? Probablemente exista mucha creatividad en guionistas o caricaturistas peruanos, pero no los vemos publicando o escribiendo para Hollywood. Creo que hay que mostrarles que es posible, y la mejor manera de hacerlo es difundir casos de éxito como el del cómic sobre los Hermanos Áyar o el de “El mundo de Ania y Kin”, que por una serie de felices coincidencias llegó a la cadena internacional Discovery Kids. Creo que en los próximos 5 años deberíamos tener unas 10 ó 20 historietas que se vendan en todo el mundo, ojalá el próximo Harry Potter salga del Perú, una novela con un universo narrativo que genere mil millones de dólares para su autor, como en el caso de la señora Rowling. Ojo, Chile ha ganado el Óscar al mejor corto animado.

¿Cuáles son los principales objetivos que se ha trazado AsíCrea Perú?

La idea es contribuir a la articulación de esfuerzos entre los creativos y empresarios del sector privado que podrían invertir en proyectos creativos. Además, que el Estado quite las barreras que existan para el desarrollo de las ICC y promueva políticas que fomenten su desarrollo. Cuando vemos lo que ha pasado en Colombia con Duque… ¿por qué no soñar con algo como eso? Por qué no soñar con que el próximo presidente del Perú ponga en agenda como punto prioritario el apostar por el desarrollo de las industrias creativas.

¿Las IC llegar a ser una fuente de riqueza para el Perú?

El mundo tiene un cariño especialísimo por el Perú, cada vez que se montan en el extranjero exposiciones sobre patrimonio cultural peruano, son un best seller. Creo que el mundo está esperando que este país despierte, y cuando lo hagamos, creo que van a parar la oreja y querrán consumir los productos que creen los peruanos.

Quiénes son

AsíCrea cuenta con creativos que se desenvuelven en diversos campos de las Industrias Creativas, como los videojuegos, la animación, la novela, el cómic, la publicidad, el diseño gráfico, el de modas en incluso la música y las artes escénicas.

El retrato de Harry:

En este dibujo, Harry Orsos retratado por el galardonado historietista francés Emmanuel Lepage, quien ha hecho cómics ambientados en Latinoamérica. Harry tiene una gran pasión por los cómics “por la amplia variedad de temas que pueden desarrollarse combinando textos con dibujos… dibujos en los que vemos como “real” casi cualquier cosa que podamos imaginar, cualquier personaje, historia o escenario”, nos dice.

La estrella del Amazonas

Por Jackeline Reyes

Único en su especie y visto solo en esta parte del mundo, el Fab Lab Flotante del Amazonas está preparándose para zarpar. Este impresionante laboratorio abierto tiene por objetivo desarrollar innovación y negocios disruptivos aplicando metodologías colaborativas mientras navega por las aguas del río más largo del mundo.

Pero si lo que imaginaste fue un barquito lleno de científicos con lentes en batas blancas y mirando a través de sus microscopios, lamentamos -o nos alegra- decirte que no puedes estar más equivocado. Justamente la razón de ser del Fab Lab Flotante es abrir las puertas de la innovación a todos, reuniendo así a comunidades indígenas, estudiantes, organizaciones locales y aficionados por la ciencia. En otras palabras, democratizar las plataformas tecnológicas para crear soluciones locales a los problemas de la Amazonía.

El director del proyecto, Benito Juárez, nos cuenta que la idea nació luego de un congreso mundial de fab labs, donde él y su equipo decidieron crear un proyecto que fuese representativo para la región y al mismo tiempo tenga un gran impacto social. “Pusimos todas las variables sobre la mesa y nos dimos cuenta que la Amazonía cumplía todas las condiciones. Es un lugar lleno de recursos, es el pulmón verde del mundo, atraviesa 8 países, alberga gran biodiversidad, pero al mismo tiempo es el hogar de las poblaciones más vulnerables. Ahí dijimos: esto es algo que tenemos que cambiar”.

Ciencia a flote

Para hacer posible este sueño, se reciclará una barcaza de aproximadamente 300 m2, donde se implementará una cobertura que mezcle materiales locales, como maderas, lianas y palma, con herramientas digitales para crear superficies óptimas que resistan el asoleamiento, y brinden protección contra las lluvias y el viento.

El Fab Lab Flotante del Amazonas tendrá una tripulación fija de 12 personas y una tripulación dinámica de 20, que incluirá investigadores, profesionales y personas que estén desarrollando una innovación en relación con la Amazonía y requieran hacer uso del fab lab.

Para una siguiente etapa se desarrollará una infraestructura que será como un puerto múltiple con embarcaciones que se moverán conjuntamente, pero que también puedan desprenderse para realizar investigaciones en áreas específicas. “Será como una nave nodriza de conocimiento flotante”, resume Benito.

El proyecto, que tiene un 40% de avance, plantea 5 ejes de acción y contará con un equipo interdisciplinario proveniente de todas partes del mundo. El primer eje es la educación inclusiva, orientado a brindar talleres de fabricación digital y biología sintética para niños. El segundo, es el de infraestructura, que buscará brindar solución a los problemas de vivienda y energía de las comunidades de la selva. El tercero, es el de producción sostenible, que buscará brindar un valor agregado al aprovechamiento de las materias primas locales. El cuarto, es el de patrimonio cultural y natural, orientado a la conservación de especies, legado cultural y monitoreo ambiental. Finalmente, el quinto eje se ocupará de desarrollar proyectos sobre conservación de la biodiversidad y seguridad alimentaria para las comunidades de la selva.

“Actualmente estamos buscando financiamiento para acondicionar la barcaza. Pero eso no nos detiene. Hay investigaciones que ya hemos estado avanzando, como la impresora de frutas, para que los niños puedan imprimir la fruta que quieran, con la forma que quieran, con los nutrientes que necesiten. Luego de ingresar tus datos de requerimiento nutricional, una máquina con una especie de estómago artificial procesa y sintetiza los nutrientes y los imprime con la textura y el sabor que has seleccionado”, explica Benito, como si estuviera contando una película de ciencia ficción.

Los fab labs y la cuarta revolución

Existen muchas formas de hacer una revolución. Para Benito, la importancia de los fab labs es el acercamiento de la tecnología a la gente, con la posibilidad de que puedan crear o imprimir sus sueños en sus propias casas. “Un fab lab te permite apropiarte de la tecnología y ejercer tus libertades, porque pasas de ser un consumidor del mercado a ser un creador. Esa es la verdadera revolución”, sostiene.

Adicionalmente, el Fab Lab Flotante ha desarrollado una metodología colaborativa, denominada Simbiocreación, que permite crear productos a partir del aporte de todos los participantes. “Por ejemplo, en un taller que tuvimos con 200 niños en un albergue de Mazamari, querían hacer un robot que interpretara los sonidos de los animales para convertirlo en palabras. ¡Un traductor de animales! Ahí es cuando te das cuenta de la calidad de ideas innovadoras que hay en la Amazonía y que requieren un empujoncito de la tecnología para hacerlas realidad”, nos cuenta.

Asimismo, el proyecto podrá contribuir al ejercicio de la ciudadanía ambiental, en la medida que los estudiantes y las comunidades puedan fabricar sensores de monitoreo para medir la calidad del agua, del aire, el número de especies, etc.

Benito, soñador que vivió sus primeros años en la selva central afectada por el terrorismo de los 80, cree firmemente que la Amazonía es un lugar de oportunidades donde se deben desarrollar proyectos de este tipo, del más alto nivel, y no solo los típicos programas de ayuda social enfocados en la sobrevivencia. “Queremos darle a la gente la oportunidad de crear su propia tecnología, de acuerdo a sus propias potencialidades y necesidades. No queremos darles la solución, queremos darles la oportunidad de crear sus propias soluciones”.

Finalmente, el investigador enfatiza que no es la tecnología la que generará el gran cambio, sino lo que decidamos hacer con ella, y cómo la aplicamos para mejorar la sociedad. El objetivo de los fab lab no es que la gente tenga sus impresoras 3D en casa y se ponga a producir llaveros, sino que nos atrevamos a crear innovaciones sostenibles y que podamos convertirnos en ciudadanos científicos comprometidos. Después de todo, de eso se trata la gran revolución, si lo podemos soñar, lo podemos crear.

Benito Juárez:

Se inspiró en Satipo, lo diseñó en el MIT

Benito Juárez Vélez tiene 39 años y nació en el Callao, pero vivió hasta los 9 años en Satipo, la selva fue su primer laboratorio. Tuvo que regresar a Lima por causa del terrorismo, lo que lo marcó para combatir la exclusión y fomentar el desarrollo de oportunidades en la selva. Estudió arquitectura en la Universidad Nacional de Ingeniería y fue reconocido como el Mejor Arquitecto Joven Peruano del 2004. Fue profesor en la UNI y en la PUCP y en el 2009 participó del Fab Academy de Barcelona gracias a una beca otorgada por el Massachusetts Institute of Technology (MIT). En el 2010 regresó al Perú para apoyar la implementación del primer laboratorio Fab Lab en la UNI, y desde entonces ha colaborado con la implementación de más de 10 fab labs en Perú y Latinoamérica. Habla inglés, francés y asháninka, y ha sido confundador de Innovative School miniMAX y de Nutrigene. Actualmente es el Presidente de Fab Lab Perú y persigue sus sueños de seguir innovando y facilitar que todos podamos crear en libertad y con igualdad de oportunidades.

¿Qué es un Fab lab?

Fab lab es el acrónimo de Fabrication Laboratory. Su historia empieza en el 2001, en el Center for Bits and Atoms (CBA) del Massachusetts Institute of Technology (MIT), donde surgen como talleres de fabricación digital y biología sintética, donde se puede construir casi todo. Lo que los hace revolucionarios es que se enfocan en la creación a escala personal o local, más que industrial. Es decir, buscan acercar la tecnología de la fabricación de objetivos a la gente, promoviendo así la democratización tecnológica y el trabajo colaborativo. Actualmente existen 18 fab labs en Perú, ya sea en universidades, centros de investigación o startups con enfoque innovador. Si quieres conocer más, visítalos en sus redes: http://fab.pe/ , https://www.facebook.com/fablabperu/. Puede haber uno cerca a ti.

Industrias Creativas y Culturales (ICC): Valen más que el oro y el petróleo

Por Catherine Lanseros

Las Industrias Creativas y Culturales  (ICC) emplean a cerca de 30 millones de personas en todo el planeta, lo que equivale al 1% de la PEA en el mundo, superando por casi 5 millones a la industria automovilística. Mueven 2,25 billones de dólares al año, lo que representa el 3% del Producto Bruto Interno (PBI) a nivel global. Además, la creatividad se ha convertido en un recurso imprescindible para el desarrollo de las nuevas tecnologías en el mundo. 

Considerando los enormes valores que la creatividad viene aportando a la economía mundial, ha llegado el momento de dejar de verla como un concepto ligado principalmente a las actividades de creación artística, para adoptarla en toda su potencialidad; como una inagotable fuente de riqueza que debemos aprovechar al máximo, por su gran capacidad para reducir las enormes brechas de desigualdad en nuestro país.

Qué son 

Según la UNESCO, las Industrias Creativas y Culturales (ICC) son los “sectores de actividad organizada que tienen como objeto principal la producción o la reproducción, la promoción, la difusión y/o la comercialización de bienes, servicios y actividades de contenido cultural, artístico o patrimonial”.  Es decir, toda actividad creativa que pueda ser reproducida industrialmente. 

El informe “Tiempos de cultura: el primer mapa mundial de las industrias culturales y creativas” realizado por la UNESCO, la Confederación Internacional de Sociedades de Autores y Compositores (CISAC) y la consultora EY, determinó que los ingresos generados por esta industria superaban a los obtenidos por los servicios de telecomunicaciones en todo el mundo. Según este estudio, el sector que mayores ingresos genera es la televisión, con US$ 477.000 millones, seguidos por las artes visuales, con US$ 391.000 millones; los  periódicos y revistas con US$ 354.000 millones; la publicidad, con US$ 285.000 millones; la arquitectura, con US$ 222.00 millones, y finalmente los libros, con US$ 143.000 millones.

Además, el encuentro entre la creatividad y la tecnología está generando nuevas fuentes de riqueza. Según un reciente estudio de SuperData, en el año 2017, sólo los videojuegos -un negocio que no para de crecer- generaron US$ 108.000 millones en el mundo.

El Banco Interamericano de Desarrollo (BID), por su parte, ha llamado a las ICC la “economía naranja”, definiéndolas como “el conjunto de actividades que de manera encadenada permiten que las ideas se transformen en bienes y servicios culturales. Es aquel sector de la economía que tiene el talento y la creatividad como insumos principales”.Además, este organismo multilateral considera a la “economía naranja” como una industria que contribuye decididamente “a generar riqueza y valor, originar empleos, y a crear un impacto social”. 

ICC en Perú  

Si de algo podemos sentirnos orgullosos en el Perú, es del gran talento creativo de nuestra gente. Desde nuestro extraordinario legado arqueológico, hasta el boom que ha significado en el mundo la internacionalización de la cocina peruana. Así que, como en otros casos, materia prima tenemos. Lo que nos falta es darle a esa creatividad los recursos necesarios para fomentar un verdadero crecimiento de las Industrias Creativas y Culturales (ICC) que destacan entre otras por su carácter inclusivo e integrador. 

El informe “Economía Creativa en América Latina y el Caribe: mediciones y desafíos”, publicado en agosto de este año por el Banco Interamericano de Desarrollo (BID), hace un recuento sobre la contribución de las ICC a la economía peruana. Según cifras del año 2015, difundidas por el Ministerio de Cultura, su contribución al PBI fue de 1,58%. Esta contribución “es significativa si se la compara con otras industrias importantes, como por ejemplo la industria de madera y muebles (0,9%), las actividades del sector de la pesca y acuicultura (0,7%), las actividades de electricidad, gas y agua (1,7%)”, explica el informe.

Según informó en agosto último la Cámara de Comercio de Lima, en el país existen 46 mil empresas dedicadas a las ICC, con un crecimiento promedio anual de 5.3% y que en los diez últimos años y generando más de 625 mil puestos de trabajo. El más grande crecimiento corresponde, justamente a la última década, con 16,901 empresas. Lima concentra 70.5% del total, seguida de Arequipa con 5.7%, y La Libertad, con 3.4%. La mayor cantidad de empresas creadas en los últimos años corresponden a los sectores de telecomunicaciones y publicidad. 

Aunque se observa un constante ritmo de crecimiento, su desarrollo aún sigue siendo bajo teniendo en cuenta el potencial creativo de los peruanos, o si se le compara con el aporte al PBI de las ICC de otros países de América Latina. 

¿Y cómo van los otros?

Entre los países vecinos destaca el caso colombiano: según la Cámara de Comercio de Bogotá, las ICC contribuyen al PBI de su país en un 3,3%, cifra que probablemente crecerá, ya que su nuevo presidente, Iván Duque, fue jefe de la división de asuntos culturales, creatividad y solidaridad del BID, que promovía, justamente, la ‘economía naranja’ o industria cultural. De hecho, en su discurso de posesión, hace algunos meses, se comprometió a hacerlo: “además de las manufacturas, produzcamos “mentefacturas” y reducir la dependencia en las materias primas, agregando valor y posicionando nuestras marcas, diseños y sellos de calidad”.

La ventaja que nos saca Colombia nos estalló en la cara hace poco, cuando supimos que Promperú contrató con una casa disquera la producción de un video del destacado cantante colombiano, Carlos Vives, para difundir en el mundo los encantos que ofrece la ciudad de Lima. 

Chile, por su parte, también está apostando con todo por las ICC, como generador de crecimiento y riqueza. El Ministerio de Economía chileno, junto con el Ministerio de las Culturas acaban de publicar la “Guía de formalización para el emprendedor creativo”, con el objetivo de fomentar el emprendimiento y formalizar iniciativas de economía creativa. Una magnífica señal del interés del gobierno de Sebastián Piñera por promover el desarrollo de bienes y servicios culturales, artísticos y creativos. Esta guía es un instrumento bastante completo, que va desde la definición de lo que son las ICC, hasta los conceptos relacionados con la formalización de los emprendimientos. “Tu creación en cultura también es innovación”, dice el documento.

Las ICC en la era digital 

La digitalización ha transformado el mundo por completo impactando en todas las áreas productivas, y la creatividad y la cultura no han sido la excepción.  

Como destaca el Banco Interamericano de de Desarrollo (BID) en su informe “Emprender un futuro naranja: 15 preguntas para entender mejor a los creativos de América Latina y el Caribe”, las ciudades más competitivas del mundo entienden el gran valor económico de las industrias creativas, y esto se ve reflejado en sus índices de productividad y crecimiento. De los 4 millones de habitantes de Los Ángeles, California, cerca de 800 mil trabajan en alguna rama de la economía creativa incluyendo Hollywood, la meca del cine mundial. Esto significa 190.000 millones de dólares y equivale al 13,7% del PBI de la región. También en California, al sur de San Francisco, con una población no mayor a los 3 millones de habitantes, Silicon Valley ha creado más riqueza que cualquier otro sitio en la historia económica del mundo. “Hoy, la enorme riqueza de Silicon Valley no proviene de las fábricas ni de las minas, sino de un recurso más valioso que el oro o el petróleo: la creatividad de sus emprendedores, diseñadores e ingenieros”, señala el informe del BID. 

Para confirmarlo, sólo basta ver el ranking de las empresas más valiosas del mundo elaborado por S&P en 2017: Lo lidera Apple Inc., una corporación que ha causado furor en el mundo no sólo por su calidad tecnológica, sino también por su creatividad en la concepción de sus productos y el cuidado en el diseño. El segundo lugar es ocupado por Alphabet Inc., de Google, y el tercero por Microsoft Corp. Recién en el noveno lugar aparece una petrolera, la Exxon Mobil Corp.  

En Perú, arrastrando la carreta 

El Instituto Tecnológico de la Producción (ITP) que depende del ministerio de la Producción (PRODUCE) ha anunciado que están trabajando en la creación de dos nuevos CITEs; de industrias creativas y culturales y los CITE digitales. Sería una extraordinaria noticia si los llegaran a concretar antes de fin de año como han anunciado, y más aún si los implementan correctamente. Pero también preocupa la duplicidad de funciones y la falta de transversalidad en la gestión pública, pues el Ministerio de Cultura cuenta con un viceministerio de Patrimonio Cultural e Industrias Culturales del que, a su vez depende la Dirección General de Industrias Culturales y Artes (DGIA). Lo triste -y preocupante- es que esta última sigue “promoviendo” las Industrias culturales únicamente como muestras físicas o ferias tradicionales, sin ningún enfoque digital. La diferencia es que las muestras o manifestaciones artísticas tradicionales pueden llegar a cientos o miles, y la digitalización las puede hacer llegar a millones.  

Recientemente, en un foro sobre evidencia cultural en las ICC al que revista Culto asistió, preguntado sobre cómo estaba promoviendo el Ministerio de Cultura peruano la digitalización de las ICC, un funcionario de la DGIA respondió que estaban “pensando” hacer un mapeo de videojuegos producidos en Perú o desarrollados en base a evidencias de la cultura peruana ¡Pensando! Cuán lejos estamos de atraer y promover talentos que puedan contribuir realmente al desarrollo de una industria basada en la creatividad y el talento. 

Por dónde empezar

Recientemente, en la semana de la Innovación organizada por Concytec, Jaime del Castillo de INFYDE, una consultora española especialista en políticas de competitividad y fomento productivo, señaló que para generar empresas que crezcan y no sean solo de subsistencia -como ocurre con la mayoría de empresas en Perú- hay que generar entornos favorables a la innovación y diversificación, a través de tres vías de intervención pública: 1) Llevar a cabo los cambios regulatorios e institucionales necesarios para la competitividad e innovación (educación, investigación, infraestructuras); 2) Ofrecer ayudas y posibilidades de apoyo (subvenciones, préstamos), y  3) Promover cambios de comportamiento para generar una cultura innovadora. Aunque probablemente algo hemos avanzado en las dos primeras vías para otros campos productivos, en lo que se refiere a ICC estamos en la primera revolución industrial, mientras que muchos otros países del mundo, incluyendo varios Latinoamericanos, ya están metidos con todo en la cuarta. 

El gobierno peruano tiene el deber de potenciar y aprovechar al máximo el talento creativo y la capacidad de nuestros emprendedores, para facilitar su inserción en la economía global de las ICC, pero no lo logrará si lo sigue viendo como la obligación de una subdivisión de un ministerio o un organismo dependiente de un viceministerio; debe asumirlo como una prioridad en las políticas de Estado, algo en lo que países como Colombia y Chile ya nos sacaron considerable ventaja. 

Editorial Culto 2: Y si nos ponemos más tech?

Sin querer queriendo, esta edición de CULTO dedica casi todas sus páginas a temas vinculados con tecnología. Y tiene sentido, si tenemos en cuenta la predicción de que para el 2025 -en apenas 6 años- la economía digital moverá nada menos que 23 trillones de dólares a nivel mundial; casi la tercera parte del PBI global.

Abrimos con una entrevista a Alonso Mujica, un talentoso peruano de 29 años, cuyo emprendimiento fue premiado por StartUp Chile con el financiamiento necesario para instalarse en ese país, mejorar su producto y abrir oficinas en Santiago y Viña del Mar. ¿Y qué hace Alonso que llamó tanto la atención de los chilenos? Enseña programación informática a escolares; el “nuevo inglés” del mundo, el lenguaje universal que todos los estudiantes deberán aprender para trascender en la era de la automatización.

La Creatividad y la Cultura también ocupan un espacio protagónico en esta edición, pues está probado que pueden ser una extraordinaria fuente de generación de riqueza e inclusión social. Pero para alcanzar ese nivel, tenemos que verlas no sólo como elementos asociados a la creación artística, sino como el motor de una industria que puede generar más valor que el oro y el petróleo. Según el Banco Interamericano de Desarrollo (BID), para sacar el máximo provecho a la extraordinaria creatividad que caracteriza a los países latinoamericanos, es necesario trabajar en base a dos factores clave como la digitalización y el emprendimiento. Sin embargo, cuando revisamos los principales resultados del “Informe de las Habilidades Directivas para la Transformación Digital en el Perú” que publicamos en esta edición, nos invade el desasosiego. Si los principales ejecutivos peruanos parecen estar en la época de la carreta, ¿cómo esperar que vean como un negocio atractivo el invertir en las Industrias Creativas y Culturales, o que el propio Estado -tradicionalmente más atrasado que el sector privado- las promueva eficientemente?

Recientemente, el Foro Económico Mundial publicó el Índice de Competitividad 2017-2018. Chile aparece como el país mejor posicionado de Latinoamérica y el Caribe, ocupando el puesto 33 a nivel mundial, mientras que Perú aparece recién en el puesto 72. En el rubro PREPARACIÓN TECNOLÓGICA ocupamos el puesto 86, y en INNOVACIÓN, este ranking nos coloca en el puesto 113 de 137 países. Debería darnos vergüenza. Y también debería impulsarnos a tomar mucha, pero mucha mayor acción al respecto.

Hace apenas unos días, cuando inauguró la Semana de la Innovación organizada por Concytec, el Presidente Martín Vizcarra se comprometió a incrementar el presupuesto del 2019 para Ciencia e Innovación, con la condición de que las instituciones involucradas planteen una propuesta integral. Una condición que consideramos justa y necesaria, si tenemos en cuenta que ya se comprobó mil y una veces que el presupuesto diseminado en pequeños esfuerzos aislados y no coordinados, así como la falta de transversalidad en el diseño y ejecución de políticas públicas, hace que muchas veces casi todo el gasto y el esfuerzo caigan en saco roto.

Otro punto importante tiene que ver con asegurar que las políticas públicas en Innovación trasciendan a la autoridades ministeriales y a los gobiernos. Alonso Mujica, por ejemplo, nos cuenta cómo, después de negociar un año con el Ministerio de Educación para implementar la enseñanza de programación en las escuelas peruanas, cambió la ministra y todo el trabajo para para poner a punto el proyecto, se perdió.

Estas tareas no son fáciles, pero si los líderes de los sectores empresariales, de los organismos estatales y de los medios de comunicación cobran una real conciencia sobre la importancia de la innovación para el desarrollo del país y deciden poner el tema en agenda, con la capacidad y el talento peruano existente podremos dar un gran salto y, una vez más, asombrar al mundo.

Catherine Lanseros

Directora

catherine@revistaculto.com

Editorial: El desafío de la destrucción creativa

La innovación es la creación o la modificación de un producto y su introducción con éxito en el mercado. Usualmente la innovación parte de un conocimiento ya existente y deriva en mejorar algo, facilitar un proceso o en la solución a un problema. ¿Cuántas veces, en su trabajo o en su vida, no creó o contribuyó a crear la solución a un problema, que devino en un nuevo producto o proceso que funcionó con éxito? Pues bien, la innovación se puede dar en todas las profesiones, edades o situaciones, en mayor o menor medida. Y si le agregamos la característica de sostenible, tenemos una innovación que alcanza la máxima eficiencia y puede perdurar en el tiempo, generando un impacto positivo en la sociedad o el medio ambiente.

La innovación sostenible, entonces, no solo es posible sino indispensable para alcanzar una mejor calidad de vida, sobretodo en la era de la revolución digital. Sin embargo en nuestro país la discusión sobre innovación sostenible sigue limitada a la academia o a pequeños círculos de científicos, creativos e inventores. Muchas empresas aún no logran ver la gran oportunidad que representa poner a la innovación como el eje de su estrategia competitiva, y el Estado tampoco.

Aunque desde el actual gobierno se han hecho anuncios importantes como la descarbonización del parque automotor mediante la promoción del ingreso al país de vehículos eléctricos, de buenas intenciones está empedrado el camino al infierno, pues el anuncio no ha ido acompañado por políticas públicas coherentes que lo permitan. Ni en este, ni en otros casos, como comenta en esta edición la física Inés Carazo, nuestra Señora Innovación. Otros países de la región, en cambio, han hecho apuestas más atrevidas. Colombia, por ejemplo, tiene un Ministerio de Tecnologías de la Información y las Comunicaciones (MinTIC) desde el año 2009, y Chile anunció hace poco que para el año 2040 producirá toda su electricidad con fuentes renovables.

Y es que la innovación es un tema relevante, sino fundamental para el desarrollo de las naciones, como lo han demostrado los países desarrollados y los de economías emergentes, aunque en Latinoamérica muchos no lo tengamos claro todavía. En un reciente Latinobarómetro del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), sólo un 22% de los peruanos dijo creer que la innovación es un tema relevante para el desarrollo, lo que nos colocó debajo del promedio regional. Por eso creamos CULTO, porque creemos que ya es hora de hablar de innovación, de buscar un espacio en medio del veces asfixiante debate político, para tocar los temas que de verdad podrían ayudarnos a ser un país mejor y más feliz.

¿Y por qué CULTO? Porque creemos que la innovación no debe ser abordada como una variable más en nuestro camino al desarrollo, sino como un culto justamente, con religiosidad y hasta con fanatismo. Así que mientras se pueda, esta revista promete ser un espacio para comentar y compartir experiencias innovadoras que sirvan de inspiración a otros y contribuyan con la discusión y el debate, pero también para acusar y señalar las barreras que se pongan o impongan, desde el Estado o el sector privado, para el desarrollo de proyectos innovadores y sostenibles. Aunque a veces, la principal barrera está dentro de nosotros mismos.

Décadas atrás el economista austriaco Joseph Schumpeter llamó la “destrucción creativa” al proceso de innovación en el que los nuevos productos destruyen viejas empresas y modelos de negocio, y generan el crecimiento sostenido de las economías. Schumpeter además decía que para ser innovador no había que ser científico, genio o inventor, sino perseverante y ambicioso. Tratemos entonces de destruir viejos prejuicios o temores -o lobbys- que nos alejan del crecimiento y la prosperidad. Tratemos de romper con la inercia de hacer siempre lo mismo, solo porque aparentemente funciona. Busquemos nuevos caminos para hacer mejor las cosas, estimulemos la creación y la inventiva, y abramos todos los sentidos a las nuevas ideas que pueden funcionar y convertirse en una innovación. Y consideren CULTO como un aliado estratégico para lograrlo.

Catherine Lanseros

Directora

catherine@revistaculto.com

Energías Renovables: Duros de Cambiar

El mercado peruano de las energías renovables no convencionales (ERNC) fue uno de los primeros que despegó en la región, pero diez años después, resulta ser uno de los pocos que aún no encuentra su camino…. Y seguimos esperando la 5ta Subasta de Energías Renovables en el Perú. ¿Habrá que hacer una revolución para que el gobierno reaccione? 

Moda por los bosques

Por Jackeline Reyes|

Zapatillas salvan más de mil hectáreas de bosque amazónico en Perú |

Cerro de Pasco, Puerto Bermúdez, 2015. Armando y Cristian subieron al monte y vieron desde la cima el valle quemado, sin árboles, sin vida. Sus entrañas se removieron. El cauchero ashaninka y el administrador limeño compartieron en ese instante un mismo deseo: parar de una vez con la destrucción de los bosques. “Fue como llegar a tu casa y ver todo destruido. Armando tenía una mirada de rabia y tristeza. Creo que allí, en medio de la impotencia, nació Evea”, nos cuenta Cristian, quien enfatiza que la venta de zapatillas sostenibles es solo la excusa para lograr un fin mayor, salvar la Amazonía.

Cada año en Perú perdemos más de 120 mil hectáreas de bosque debido a la tala indiscriminada, la minería ilegal, la producción de carbón, e incluso, la agricultura. Sin bosques, no solo se pierden ecosistemas enteros sino que se incrementa la contaminación, pues no hay suficientes árboles para absorber el CO2. Según el Ministerio del Ambiente, la deforestación representa el 47% del total de emisiones de gases de efecto invernadero (GEI) en nuestro país. Por ello, si queremos cumplir el Acuerdo de París, de reducir el 30% de nuestras emisiones para el 2030, la protección de los bosques debe constituir nuestra principal estrategia.

Caucho liberador

La industria textil es la segunda más contaminante luego de la petrolera. Por ello, la moda sostenible es parte clave para alcanzar la sostenibilidad.
Una de las principales iniciativas para reducir la deforestación es promover el uso sostenible de los recursos del bosque. Con este objetivo nació Evea Eco Fashion, una empresa social de moda sostenible que se dedica a la producción de zapatillas y accesorios hechos en base al caucho vegetal que se extrae de la shiringa, árbol milenario de la Amazonía. De este modo, las comunidades de la selva han dejado de vender o alquilar sus tierras a los taladores porque prefieren extraer la savia de los árboles sin talar, generando ingresos al mismo tiempo que protegen los bosques.

“Digamos que la conservación les sale a cuenta. Antes ellos vendían un kilo de caucho vegetal a 5 soles, hoy nosotros les compramos a 15. Si bien el margen de ganancia no es tan alto como para que puedan vivir del caucho, lo importante es que han encontrado un medio de vida que les permite tener dinero sin destruir su hogar”, indica Cristian Gutiérrez, cofundador de Evea.

Este emprendimiento, que fue galardonado como la Mejor Empresa Latinoamericana en la Categoría de Producción y Consumo Responsable en los Premios Latinoamérica Verde 2017, trabaja actualmente con 17 familias de la etnia awajún y 4 de la etnia ashaninka. Su propuesta de calzado sostenible está permitiendo que estas comunidades superen la trágica historia del caucho en el Perú, que les causó muerte y esclavitud el siglo pasado, pero que hoy es sinónimo de liberación y oportunidad.

Amazonía innovadora

Sin embargo, el éxito de Evea no ha sido fácil. Luego de descubrir el potencial de la shiringa, se dedicaron casi dos años a investigar y perfeccionar del uso del latex, primero como láminas de caucho y luego como biotextil, con el que inicialmente produjeron carteras. Se realizaron pruebas de resistencia y durabilidad, y llegaron a la conclusión de que era más eficiente usar el caucho para fabricar suelas de zapatillas, que para hacer accesorios. Además, el calzado sostenible era un nicho casi virgen en Perú y el interés por productos sostenibles iba creciendo en la generación millenial.

La empresa también se ha preocupado por fortalecer su red de aliados y en consecuencia, la marca. El caucho de Evea proviene de dos zonas de amortiguamiento de Áreas de Conservación Comunal, una en la provincia de Condorcanqui en Amazonas, y la otra en Puerto Bermúdez, en Pasco. Por esta razón, el Servicio Natural de Áreas Protegidas (Sernanp) los ha reconocido con el sello de “Aliados por la Conservación”, desarrollado para promover la producción y comercialización de productos provenientes de zonas protegidas.
Evea ha ganado 8 premios y reconocimientos.

Asimismo, la empresa forma parte de la Asociación de Moda Sostenible del Perú, y la flamante Red de Empresas Sostenibles del Perú. Es decir, que vivimos el nacimiento de un ecosistema de empresas peruanas que priorizan la innovación y la sostenibilidad inclusive por encima de la rentabilidad. Como indica Gutiérrez, “el Perú siempre ha sido innovador, muestra de ello es Moray, los acueductos de Nazca, Pedro Paulet! Lo que hace falta es integrar la ciencia con el mercado.”

Actualmente Evea continúa con su proceso de investigación y planea desarrollar nuevos productos, como correas, juguetes, mats de yoga y materiales para construcción. Su público objetivo está compuesto por millenials y veganos del mercado peruano, aunque también hacen envíos al extranjero. A futuro planean abrir una tienda en Berlín, una de las ciudades más importantes para la comunidad vegana y ambientalista a nivel mundial.

Sin duda, el éxito de empresas como Evea no solo se mide en utilidades, sino también en cantidad de áreas de bosque protegido, emisiones de carbono capturadas y comunidades de la selva con una mejor calidad de vida. Todo un árbol de intangibles con frutos sostenibles.

¡Camina con los bosques!

Visita a Evea en su web y redes sociales: