Editorial: El desafío de la destrucción creativa

La innovación es la creación o la modificación de un producto y su introducción con éxito en el mercado. Usualmente la innovación parte de un conocimiento ya existente y deriva en mejorar algo, facilitar un proceso o en la solución a un problema. ¿Cuántas veces, en su trabajo o en su vida, no creó o contribuyó a crear la solución a un problema, que devino en un nuevo producto o proceso que funcionó con éxito? Pues bien, la innovación se puede dar en todas las profesiones, edades o situaciones, en mayor o menor medida. Y si le agregamos la característica de sostenible, tenemos una innovación que alcanza la máxima eficiencia y puede perdurar en el tiempo, generando un impacto positivo en la sociedad o el medio ambiente.

La innovación sostenible, entonces, no solo es posible sino indispensable para alcanzar una mejor calidad de vida, sobretodo en la era de la revolución digital. Sin embargo en nuestro país la discusión sobre innovación sostenible sigue limitada a la academia o a pequeños círculos de científicos, creativos e inventores. Muchas empresas aún no logran ver la gran oportunidad que representa poner a la innovación como el eje de su estrategia competitiva, y el Estado tampoco.

Aunque desde el actual gobierno se han hecho anuncios importantes como la descarbonización del parque automotor mediante la promoción del ingreso al país de vehículos eléctricos, de buenas intenciones está empedrado el camino al infierno, pues el anuncio no ha ido acompañado por políticas públicas coherentes que lo permitan. Ni en este, ni en otros casos, como comenta en esta edición la física Inés Carazo, nuestra Señora Innovación. Otros países de la región, en cambio, han hecho apuestas más atrevidas. Colombia, por ejemplo, tiene un Ministerio de Tecnologías de la Información y las Comunicaciones (MinTIC) desde el año 2009, y Chile anunció hace poco que para el año 2040 producirá toda su electricidad con fuentes renovables.

Y es que la innovación es un tema relevante, sino fundamental para el desarrollo de las naciones, como lo han demostrado los países desarrollados y los de economías emergentes, aunque en Latinoamérica muchos no lo tengamos claro todavía. En un reciente Latinobarómetro del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), sólo un 22% de los peruanos dijo creer que la innovación es un tema relevante para el desarrollo, lo que nos colocó debajo del promedio regional. Por eso creamos CULTO, porque creemos que ya es hora de hablar de innovación, de buscar un espacio en medio del veces asfixiante debate político, para tocar los temas que de verdad podrían ayudarnos a ser un país mejor y más feliz.

¿Y por qué CULTO? Porque creemos que la innovación no debe ser abordada como una variable más en nuestro camino al desarrollo, sino como un culto justamente, con religiosidad y hasta con fanatismo. Así que mientras se pueda, esta revista promete ser un espacio para comentar y compartir experiencias innovadoras que sirvan de inspiración a otros y contribuyan con la discusión y el debate, pero también para acusar y señalar las barreras que se pongan o impongan, desde el Estado o el sector privado, para el desarrollo de proyectos innovadores y sostenibles. Aunque a veces, la principal barrera está dentro de nosotros mismos.

Décadas atrás el economista austriaco Joseph Schumpeter llamó la “destrucción creativa” al proceso de innovación en el que los nuevos productos destruyen viejas empresas y modelos de negocio, y generan el crecimiento sostenido de las economías. Schumpeter además decía que para ser innovador no había que ser científico, genio o inventor, sino perseverante y ambicioso. Tratemos entonces de destruir viejos prejuicios o temores -o lobbys- que nos alejan del crecimiento y la prosperidad. Tratemos de romper con la inercia de hacer siempre lo mismo, solo porque aparentemente funciona. Busquemos nuevos caminos para hacer mejor las cosas, estimulemos la creación y la inventiva, y abramos todos los sentidos a las nuevas ideas que pueden funcionar y convertirse en una innovación. Y consideren CULTO como un aliado estratégico para lograrlo.

Catherine Lanseros

Directora

catherine@revistaculto.com

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s