Energías Renovables: Duros de Cambiar

El mercado peruano de las energías renovables no convencionales (ERNC) fue uno de los primeros que despegó en la región, pero diez años después, resulta ser uno de los pocos que aún no encuentra su camino…. Y seguimos esperando la 5ta Subasta de Energías Renovables en el Perú. ¿Habrá que hacer una revolución para que el gobierno reaccione? 

El extraordinario auge de las Energías Renovables no convencionales (ERNC) significó una inversión total mundial de US$ 335,000 millones en el 2017, según Bloomberg New Energy Finance. La revolución de la energía verde ha entrado con fuerza a países como  China, Japón, Alemania y Estados Unidos, pero también a Brasil, Argentina y Chile. Hasta Arabia Saudita, el primer productor de petróleo en el mundo, ha iniciado un agresivo plan de inversión en energía solar.

 El crecimiento se explica en las enormes ventajas que ofrecen: aportan a la reducción de emisiones de gases de efecto invernadero, contribuyen a disminuir la dependencia de combustibles fósiles, a la descentralización de la generación eléctrica, la generación de empleo y al desarrollo tecnológico. Además, los costos de generación renovable han caído dramáticamente, hasta colocarse por debajo de casi todas las fuentes convencionales. Pero en Perú estamos yendo en sentido contrario.

Érase una vez

Pese a las enormes resistencias del mercado, entonces dominado por las grandes hidroeléctricas, el 1 de mayo del 2008 se dio el Decreto Legislativo 1002, de “Promoción de la Inversión para la generación de electricidad con el uso de Energías Renovables”. La norma tenía como objetivo fomentar las ERNC, “eliminando cualquier barrera u obstáculo para su desarrollo”, para diversificar la matriz energética y avanzar  hacia una política de seguridad energética y de protección del medio ambiente.

Como los precios de la generación con renovables aún no eran competitivos, el DL instituyó la subasta como mecanismo de promoción: los generadores que ganaran la subasta serían compensados anualmente por la diferencia entre el pago recibido en el mercado y el pago previsto (otorgado en la subasta). Un subsidio, en buena cuenta.

El DL ordenaba que se realizara una subasta cada 2 años hasta llegar, en el año 2013, a ocupar el 5% de la producción eléctrica en el país con ERNC, y a partir de ahí, que el Ministerio de Energía y Minas (MEM) evaluara y planteara una nueva meta. 

Desde el 2009 hasta el 2015 se realizaron 4 subastas de Energías Renovables. Como verán en el cuadro 1, los precios fueron bajando dramáticamente, pero, a pesar de eso, en el año 2013 comenzaron los problemas.   

Inexplicable 

En el 2013 hubo un retroceso pues el MEM decidió hacer subasta sólo para Biomasa y Mini Hidroeléctricas (en la legislación peruana, las centrales hidroeléctricas pequeñas, que generan menos de 20 MW son consideradas renovables no convencionales porque su impacto medioambiental es mínimo). Ningún postor se presentó a Biomasa, pero sí se adjudicaron 19 proyectos de minihidro. De esos 19, sólo se firmaron 14 contratos. Y de los 14, sólo 3 ingresaron en operación comercial. Sin duda, un fracaso.  

Estrepitoso fracaso 

Los desarrollos frustrados no permitieron alcanzar la meta de 5% de ERNC en la matriz energética peruana prevista por el DL 1002 para el año 2013. Pero se pudo y debió haber previsto, pues la oposición a los proyectos hidroeléctricos en el Perú -y en otros países de la región- es cada vez mayor por el temor de las comunidades a que se afecte la flora y fauna de su entorno con la intervención sus fuentes hídricas. Entonces, lo lógico hubiera sido mirar hacia otras fuentes de generación eléctrica renovables y sostenibles.

Giro de timón 

En la IV Subasta RER del año 2015, se batió récord de precios: la generación solar fotovoltaica pasó de costar 220 USD/MWh en la Subasta I, a 48 USD/MWh en la Subasta IV, es decir, bajó en 80%. Y la eólica se subastó a 37 USD/MWh; 53% menos que en la primera subasta. Con estos precios la eólica y la solar ya no necesitaban subasta; podían entrar al mercado a competir con la hidroeléctrica, que estaba por los 60 USD/MWh o la termoeléctrica de gas natural, que estaba alrededor de los 48 USD/MWh. Pero el MEM no ha hecho nada por derribar las barreras que les impiden entrar al mercado.

Las barreras 

La principal barrera de ingreso al mercado para las energías fotovoltaica y eólica es la llamada “potencia firme” que según la Ley de Concesiones Eléctricas (LCE) es “la potencia que puede suministrar cada unidad generadora con alta seguridad”. Los enemigos de la eólica y la solar (¡sí, los hay!) dicen que como éstas dependen factores naturales como el sol o el viento, son intermitentes, no pueden garantizar nada y, por ende, su potencia firme es 0 (cero). Para la ingeniera Úrsula Ferrari, de la empresa Grenergy, la potencia firme es un arcaísmo, pues “no sólo no cumple su fin de garantizar reserva, sino que es una barrera de entrada para la participación de la venta de energía en el mercado spot y para la adquisición de contratos privados con usuarios finales: distribuidoras y usuarios libres, de las generadoras eléctricas con RER. Por lo tanto el Estado debe liberalizar esta barrera para que la venta de energía no dependa de la potencia firme” (Más sobre las barreras a las renovables en el artículo de Úrsula Ferrari, en la edición octubre 2018 de CULTO).

Además, es necesario hacer ajustes normativos. En la VII Conferencia de Energías Renovables realizada el 6 de setiembre último, el ingeniero Riquel Mitma, coordinador técnico de OSINERGMIN, señaló la urgencia de hacer una reforma al marco legal de Energía peruano, que atienda al nuevo escenario con Energías Renovables. 

La sobreoferta, ¿mito o realidad? 

Actualmente existe una capacidad eléctrica instalada que es 80% mayor a la demanda habitual de consumo. Pero en cualquier país es preciso tener como reserva una capacidad mayor al consumo habitual, por si alguna fuente fallara. En el Perú, con una matriz que depende casi en un 50% del agua, el margen de reserva debería ser de 40% aproximadamente. Además, el 23% de la capacidad instalada eléctrica actual es diésel, un combustible altamente contaminante y costoso que, en virtud de los compromisos ambientales adquiridos por el Perú, debería ser gradualmente eliminado de la matriz. 

Por otro lado, hay que tener en cuenta que si se subastaran nuevas centrales de generación eléctrica renovable ahora, estas recién entrarían a operar dentro de 3 a 8 años, dependiendo de la tecnología. Según las proyecciones del COES (Comité de Operaciones del Sistema Interconectado Nacional), la oferta de energía eléctrica eficiente en el país se agotará entre los años 2021 y 2015, así que no deberíamos esperar más.  

La quinta subasta

Según el DL 1002, la quinta subasta de ERNC debía darse en el año 2017, pero no ocurrió. El MEM declaró que había sobreoferta de energía en el sistema eléctrico peruano, por lo que una nueva subasta era inoportuna. Y al parecer, bajo el mismo pretexto, estarían pensando en tampoco convocar a subasta este año.

Esta subasta debería estar dirigida a nuevas tecnologías que aún necesitan un impulso para desarrollarse en el país, como la biomasa, la geotermia o la termosolar, que podrían aportar electricidad al sistema las 24 horas del día. En el Perú ya existen centrales de generación eléctrica con biomasa -basura y desechos forestales- pero su penetración es aún muy baja, apenas cubren el 1% de la matriz. 

Las buenas intenciones 

En su discurso de 28 de julio último, el Presidente Martín Vizcarra dijo que en Energía, “vamos a contar con una matriz diversificada con énfasis en las fuentes renovables y eficiencia energética”, a inicios de agosto, el ministro de Energía y Minas, Francisco Ísmodes, señaló que el Gobierno se ha propuesto que para al año 2030, el 15% de la matriz energética será generada con energías renovables, pero sólo ha sido una declaración; no se ha modificado la norma que establece una cuota de sólo 5%, tampoco se ha convocado a subasta ni derribado las barreras que impiden a las renovables maduras competir en el mercado. 

Sin embargo, la situación actual no puede achacársele a esta gestión únicamente. Es evidente que la desaceleración en el desarrollo de las ERNC responde a una pésima gestión de parte ministros y funcionarios que han pasado por el MEM, pero también a la gestión de intereses de ciertos grandes generadores eléctricos que no quieren ceder mercado a las energías renovables. Sobre ellos debe imponerse el Estado Peruano, que tiene la responsabilidad de sacar adelante una matriz energética que sea verdaderamente limpia, segura y descentralizada. Es su deuda, no sólo con los compromisos ambientales adquiridos en la COP21, sino también con ese 10% de peruanos que aún no cuentan con energía eléctrica, pese a vivir en un país donde el recurso natural para generarla se encuentra en abundancia. 

Mapa Modificado.png


	

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