Nos hemos comido ¡TODO!

Por Jackeline Reyes|

El mundo de hoy reclama economía circular. Todo puede transformarse|

En agosto pasado, los seres más inteligentes del planeta agotamos todos los recursos naturales renovables del 2018. Es como si hubiéramos vivido de nuestro sueldo hasta esa fecha y en adelante hubiéramos tenido que pedirle un crédito a la naturaleza porque no le hemos dado el tiempo suficiente para regenerar el agua, el aire, los peces o las tierras agrícolas. Esto nos pone en una grave situación de escasez de recursos, pues vivir endeu- dados no es sostenible para nadie. Pero, entonces, ¿cómo le pagamos el “crédito a la naturaleza”? Como lo haríamos con una deuda común y corriente: cambiando nuestros hábitos de consumo, ahorrando y no saltándonos las cuotas.

Para revertir este desastre se han organizado distintas alternativas. Una de las más potentes es el concepto de economía circular, que busca romper con más de dos siglos de producción lineal que profesaba el tomar-producir-tirar como regla de los modelos económicos. Sin duda, los tiempos han cambiado, no importa cuántas veces lo niegue el presidente Trump.

Todo da vueltas

La economía circular busca promover modelos de producción regenerativos, es decir, que se evite el consumo de nueva materia prima y que se reduzca el desperdicio. Palabras como: compartir, alquilar, reutilizar, reparar, renovar y reciclar son parte de este modelo de producción y consumo. La estrategia pasa por 3 ejes: sostenibilidad, innovación, y para contrarrestar lo que digan los más pragmáticos, la competitividad. Y es que la economía circular no es un asunto de hippies o moda millenial verde. Se trata de adquirir ventajas competitivas e incrementar la rentabilidad de tu negocio a través del uso eficiente de energía, la reducción de las emisiones de CO2, la reutilización de materias primas y la seguridad en la cadena de suministros. Por ejemplo, James Quincey, CEO de Coca-Cola, ha anunciado una agresiva estrategia para migrar a envases 100% reciclables no solo por amor al planeta, sino porque esto le representa un ahorro significativo en sus costos de producción y el incremento del valor de su marca.

Y no solo eso, el Foro Económico Mundial afirma que la economía circular es una oportunidad que representa un trillón de dólares en innovación, creación de empleo y crecimiento económico a nivel mundial. Muestra de ello es que el Parlamento Europeo ha desarrollado recientemente un Plan de Acción para promover la Economía Circular en el viejo continente, que incluye una agresiva estrategia para el uso y pro- ducción del plástico. La guerra al desperdicio ha sido declarada y el tan utópico crecimiento verde o crecimiento sin emisiones del Acuerdo de París se hace posible gracias a este modelo económico que también ha aterrizado en nuestro país.

Chicos listos

Solo por poner un ejemplo, La Calera, dueña de la granja más grande de gallinas ponedoras del Perú y con una producción de más de 2 millones de huevos al día, utiliza el excremento de los animales para alimentar biodigestores que producen el equivalente a 400 galones de GLP al día. Este es utilizado para sustituir al GLP como combustible en sus procesos de secado del cartón, generando un ahorro que va desde los US$ 2,000 diarios hasta superar el medio millón de dólares anuales.

En una escala mayor, el gigante de la energía en el mundo, Enel, se ha convertido en el mayor generador de electricidad renovable del Perú, con más de 300 MW producidos gracias al viento y al sol. Esto es parte de una estrategia global de negocio cuya meta es ser 100% carbono neutral para el 2050, lo que implica el cierre progresivo de sus centrales térmicas. Y nuevamente, esto no es solo por amor a la naturaleza.

Actualmente producir con energías renovables es más económico que generar con combustibles fósiles. En promedio, 1 MW/h térmico puede costar alrededor de US$ 50 dólares, mientras que 1 MW/h solar le cuesta a Enel US$ 48 (según la última subasta RER del 2015), y puede llegar al ínfimo precio de 18 US$ si nos vamos a Arabia Saudita.

Asimismo, la buena noticia es que el Ministerio de la Producción no se quiere quedar atrás y ya viene implementando políticas y programas para promover la economía circular. Por ejemplo, gracias a Innóvate Perú y Start Up Perú se ha logrado el cofinanciamiento de más de 100 proyectos de innovación y emprendimiento, que incluyen la desde segregación y recojo de residuos orgánicos en restaurantes para ser convertidos en fertilizante líquido orgánico (Sinba) hasta la producción de zapatos hechos que caucho vegetal que permite la reforestación de la Amazonía (Evea Eco Fashion). Le toca ahora a los demás ministerios y entidades del Estado sumarse a este modelo de cambio. Por ejemplo, el Ministerio de Energía y Minas podría tener un papel más activo en la iniciativa de generación distribuida para que todos los peruanos podamos producir energía limpia en nuestras casas y vender los excedentes al sistema.

Ya lo dijeron muchos especialistas: no hay futuro fuera de la economía circular. Literalmente. Y para ser parte de ella, no tenemos que montar una planta de reciclaje en nuestras casas. Podemos ser también consumidores y elegir marcas que nos ayuden a pagar el crédito con la naturaleza y castigar a aquellas que nos aumenten la tasa de interés. Después de todo, el mundo da vueltas, y ahora sabemos que cuidar el planeta no solo es bonito, y necesario, sino que es económicamente rentable.

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